ARMAGEDÓN

Amigos: hace unos meses, Federico Mihura Seeber dio a conocer su inquietante y significativa obra: “Noticias de ayer, de hoy y de mañana”. La misma lleva en la tapa una ilustración de Patricio Marenco, en la que vuelve a regalarnos con su arte católico y argentino. Sobre la base de la lectura del libro de Federico, teniendo a la vista el dibujo de Patricio, que adjunto, y dolorido por la virtual apostasía eclesial que estamos presenciando, perpetré estos versitos y los comparto, en señal de esperanza:

ARMAGEDÓN

A los caídos en la batalla de Lutter am Barenberge,
para aplastar la herejía luterana

No sabemos el día, la hora o el espacio,
nos resulta escondida la fecha y el paisaje,
pero habrá una batalla, un asalto postrero,
que será a Tu servicio, lidiando en Tu homenaje.

No sabemos tampoco si las armas del duelo
brotarán de la esquirla, del fuego,de los hierros.
Donde retumben cascos de Tu galope iremos,
nos lleves a una orilla o al filo de los cerros.

Estarás de regreso, cumpliendo Tu palabra,
en la diestra un estoque purificado en llantos
de justos, de leales, del rebaño pequeño,
y a grupas de sus potros te escoltarán los santos.

Te veremos, Señor, como no te hemos visto,
tal cual profetizaste con el son de un plañido,
el lábaro flameando, las mesnadas pujantes,
el campamento en vela sobre el Monte Megido.

Los de Gog y Magog probarán su artería
fundida en las tinieblas, crepitantes de averno,
entonces el celaje se partirá de un tajo
y bajarás ecuestre, arrollador y eterno.

¿Dónde irán los traidores de la Cruz y la Sangre,
adónde los perjuros de la recta doctrina,
qué refugio de sombras, de negrura y de abismos
hospedará al indigno de la silla petrina?

Confirma nuestra Fe, para no defraudarte,
las aguas bautismales confírmanos al alba,
revalida en nosotros la fuerza de los héroes,
tu espaldarazo danos, Señor, porque nos salva.

El temblor se disipa, sabiendo que acaudillas
un ejército invicto transfigurado en grey,
con vivac en el cielo, la gracia por vanguardia
la muerte derrotada, vivando a Cristo Rey.

Antonio Caponnetto

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