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MACRI, UN TIPO DE PALABRA

Arrastradas por el vendaval abortista van cayendo las últimas máscaras del macrismo.

Queda así expuesta, en su desagradable crudeza, la chapucería de un presidente que dice estar en contra del aborto y que no obstante habilita el debate parlamentario.

Un presidente que dice oponerse, pero designa, nada menos que como ministro de salud, a un pro aborto rabioso. Tiene a Durán Barba su asesor que apoya abiertamente a la ley. Casualmente su jefe de gabinete, Peña sin tapujos hace en campaña a favor del aborto. Sus aliados hace rato colgaron el pañuelo verde en la casa radical. Otro preferido, Lombardi es abortista y zurdo, especialista en cambiar nada.

Lipoveztsky operador del área en diputados pasa 24 horas forzando la ley pro aborto. En ciencia y técnica mantiene un abortista que además viene como herencia de los K. Raro, pero Rozitchner con oficina al lado de Macri, dice si a los obispos les molesta el aborto es problema de ellos. Respuesta que honraría a cualquier filósofo.

El abortista Peña dice que si sale la ley el presidente Macri no la va a vetar.

Qué mala suerte tiene este hombre que todos sus colaboradores son gente que piensa y obra lo contrario de lo que Macri dice. En ese caso, además del Newman, ¿Qué rara magia los uniría? Si casi todo parece separarlos. ¿Qué vendrían a ser el PRO y Cambiemos?

El presidente se opone pero, casualmente Finochiaro, ministro de Educación, acaba de firmar un convenio con la fundación huésped entregándole a esa organización abortista la tarea de enseñar en los colegios educación sexual integral. Acuerdo que llega por vía ministerial, un anticipo pro aborto y pro género que quedará, con o sin ley.

Resulta imposible negar que este acuerdo sea el broche de oro de la hipocresía, el final de todos los peros que ocultaban la verdad, la consumación del destape, la inmensa mentira Macri al desnudo y sin peros.

Con un agravante de una densidad incalculable, como es dejar la llamada educación sexual en manos de una organización claramente abortista, dependiente y sostenida por las organizaciones internacionales responsables del nuevo orden mundial y que difunden las consignas y los programas que serán usados para de construir la educación de la juventud.

La misma fundación aclaró que recibe subsidios de Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), UNICEF, UNFPA, Unión Europea, Banco Mundial y el Instituto Nacional de la Salud de los EEUU (NIH), Amnistía Internacional, Planned Parenthood entre otros.

Sería difícil encontrar en el país un conjunto de patrocinadores menos honorables. Al mismo tiempo tan sonoramente anticristianos y tan escandalosamente anti argentinos.

A propósito ya hace más de veinte años escribía el profe Caturelli: “Por medio de los “asesoramientos” y cooperación en los planes educativos y de promoción de la cultura, la Unesco arrasa con los últimos restos de la concepción cristiana de la educación y la cultura y diluye y destruye la tipicidad de las autonomía patrias y es expresión y símbolo de la concepción inmanentista del orden temporal”.

Ahora al médico Cahn, director de Huésped, lo escuchamos en el congreso en primer lugar victimizarse, como corresponde, por su la larga e incomprendida lucha hospitalaria por los derechos de los homosexuales. Es sabido que son ellos, los abortistas ‒y no los pequeños asesinados‒ las víctimas de una sociedad que los maltrata.

Y sigue Cahn: “Cuando una mujer decide interrumpir un embarazo queda solo una vida por proteger: la de la mujer”.

Es claro que de este tenor será la enseñanza en las escuelas, cuando una mujer decide abortar, lo demás no cuenta. Él expone y determina ‒y así lo hará en los colegios‒ que vida hay que proteger y cual descartar, daría la impresión que este dios se toma demasiadas atribuciones, sobre todo tratándose de un dios más bien insignificante.

Es muy raro, porque Macri dice que se opone al aborto, pero Finochiaro, su ministro, va a hacer enseñar todo lo contrario en las escuelas.

La página de Huésped abunda en material educativo interesante, que tal vez haya sido lo que despertó el interés de Finochiaro sorprendido por la exquisita didáctica huespediana, por una cuestión de buen gusto ponemos un par de líneas:

“Salud anal: cuidate, querete, ojito… ¡ojete!”
– En caso de usar juguetes, es importante que tengan tope para asegurar que se puedan retirar, considerando la anatomía del ano y recto.
– En tus relaciones sexuales (orales, anales y vaginales) usa siempre preservativo.

Quién le habrá contado a Cahn que cuando la mujer decide abortar, el estado debe sin vacilaciones ni demoras hacerse cargo y disponer de los recursos públicos para llevar adelante el crimen. Coincidencia, esa es la directiva de Amnistía Internacional que llegó al país hace pocos días.

Pichetto, aquel feroz guardián de la perversión K, hoy cambió de perversión y se hizo abortero, él fue quién interrumpió para gritar en la sala, que no habrá objeción de conciencia en los hospitales públicos. Ay, Pichetto, de vez en cuando, a solas, en la noche, ¿no te das un poco de asco…?

Cahn reniega de su juramento, (tal vez le importe nada) pero pretende obligar a los demás a traicionarlo. Es decir el médico de los totalitarismos, no más que funcionario del estado, sin normas morales, quedará sometido a la voluntad de los hombres del poder, hoy a curar, mañana, con el mismo guardapolvo blanco a matar, un esclavo del siglo XXI que obrará por las órdenes de los Macri o los Pichetto de turno.

A ver si entendimos bien, están proponiendo algo parecido a la inversa de la obediencia debida, se acuerdan del que da la orden, el que la ejecuta, etc., etc. O sea, alfonsinismo explícito. La diferencia radica en que, en el aborto, la orden de matar la da la democracia, (todo bien) los sicarios son los médicos (todo bien) y las víctimas los más pequeños bebés, todo, todo espantosamente mal.

Miguel De Lorenzo

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